jueves, 26 de julio de 2012
Yo confieso
Conforme fui creciendo
conseguí estar
al nivel de las buenas personas
siendo más malo
siendo más malo
que las peores
pareciendo más bueno
que las mejores.
A veces
hay que tomar decisiones
y una vez
tomé la mía.
Ese día aprendí algunas cosas.
Siempre habrá alguien
que haga el trabajo sucio.
Acepté el encargo
al negarse mi primo
con la extraña valentía
del que jamás hizo
heroicidad alguna.
A la hora de la siesta
caminé monte arriba
bajo el yunque del sol
transportando
una bolsa oscura
llena de gatos
dispuesto a romperles el cráneo
contra la piedra más dura.
Era un niño
y necesitaba saber
qué se siente al matar.
Insistí unas tres veces
pero al faltarme el valor
me fallaba la fuerza.
Estampaba la bolsa
contra las piedras
pero los cachorros
no dejaban de moverse
y unos perros, a lo lejos
no paraban de ladrar.
no paraban de ladrar.
No acabé el trabajo.
Solté la bolsa horrorizado
como quien se quita un problema
aun sabiendo
que sigue estando
que sigue estando
y volví corriendo
monte abajo
a casa de mi abuela.
Le dije: “Ya está hecho”
La tarde continuó
en toda su confortable
normalidad.
Pero ese día aprendí
que siempre sería un cobarde
y un mentiroso.
Aunque os jure
que esto ocurrió de verdad
prefiero que no me creáis.
Era un niño
y necesitaba saber
qué se siente al matar.
miércoles, 4 de julio de 2012
Premonición
Tras el último desencuentro
me dejé caer en la cama
queriendo no existir
durante un rato pero
una sensación de desasosiego
me empujó a salir a la calle.
No esperé al semáforo en verde
y crucé corriendo
a punto de ser atropellado.
Al otro lado
los árboles eran inmensos
y las ramas rozaban el suelo.
Intenté esquivar una de ellas
y en la inercia caí a tierra
boca abajo, bajo un árbol.
Noté una presión encima de mí
un enorme peso
que no me dejaba moverme
y desperté
y no conseguía moverme
porque esa losa seguía encima
de alguna manera.
A duras penas
pude darme la vuelta
e incorporarme en la cama.
Al tiempo que el corazón
desaceleraba, en mi memoria visual
acabé reconociendo aquel lugar.
Y esta vez
bajé a la calle de verdad
en busca de una respuesta
con el mismo desasosiego que antes.
Y crucé esa calle
y llegué a esos árboles
y reconocí el del sueño
y bajo las ramas
donde yo acabé tumbado
había una enorme caja de cartón
que ponía:
“Fábrica de cera estampada para
colmenas”
y dentro de ella
una cáscara de plátano.
Ni siquiera me hizo gracia,
estaba tan triste...
me senté en un bordillo
al lado de la caja
y reflexioné
sobre el último desencuentro.
Y de repente...
Va a suceder.
Va a suceder algo brutal pero
necesario.
No va a ser en un sitio concreto.
Va a ser en muchos a la vez.
Más vale que os alejéis
de cualquier ciudad
de la ciudad donde estéis
y marchéis lejos, al campo, a donde
sea.
Va a ser a nivel tecnológico
por llamarlo de alguna manera
ya que aún no tiene nombre.
Será el viernes.
Este viernes.
Viernes 6.
Presentimiento
Odiada
intangible
y las venas convertidas
en túneles de sosiego y peligro
inundan el cuerpo en mil sueños
cuando la leve espuma de la sombra
anuncia las visiones
que presiento.
Cual perfil de viento en el aire quieto
un temblor incierto persiste
en el espacio que mi cuerpo invade
en la luz que descubre y pervierte
la memoria gótica del terror
que siento.
Y se convierte finalmente en silencio
entre las ruinas del insomnio en el amanecer
en la más feroz sentencia imaginable
en el miedo definido a que me deje
condenado a vivir solo
con mis presentimientos.
Lois Pereiro
intangible
y las venas convertidas
en túneles de sosiego y peligro
inundan el cuerpo en mil sueños
cuando la leve espuma de la sombra
anuncia las visiones
que presiento.
Cual perfil de viento en el aire quieto
un temblor incierto persiste
en el espacio que mi cuerpo invade
en la luz que descubre y pervierte
la memoria gótica del terror
que siento.
Y se convierte finalmente en silencio
entre las ruinas del insomnio en el amanecer
en la más feroz sentencia imaginable
en el miedo definido a que me deje
condenado a vivir solo
con mis presentimientos.
Lois Pereiro
miércoles, 27 de junio de 2012
Bivolaru
La Esperanza era una bruja
y la Fe era una furcia.
Cuando la Esperanza
perdió sus poderes
la Fe bajó a la ciudad
en busca de carne y bienes.
Una vez llegó a Brasov
la violaron hasta robarle
sus métodos y perfeccionarlos.
Alguien que la conoció bien
se dio un festín de sangre
y de huesos.
En una granja, a las afueras
nada era tan malo
como muchos querían
que fuera:
Las mujeres recolectaban hojas
con forma de corazón.
Los hombres se rasuraban
hasta las venas.
Caída la noche
todos bebían palinka
y escuchaban a Trent D'arby.
Hacían el amor las veces
que no hacían el porno-yoga.
Fumaban hierba
y comían pasteles de corzo.
Una de las veces
mandó decapitar a los niños
y en el cuello amputado
enroscó ceniceros
y las cabezas rodaron
hasta la chimenea.
Y las llamas reprodujeron
en las paredes
las sombras del descalabro.
Platón se frotaba el infierno
en su retina
rindiéndose a Bivolaru.
Se fumó sus vidas
y se tragó el humo de sus almas.
viernes, 15 de junio de 2012
A²
Me gustaría decirte
que ya no te echo de menos
que menos mal
que ya no te echo de algo
que ya no te echo de nada
que nada es nada
y tú eres eso.
Me gustaría que pensaras
que aunque monto en ascensores
que únicamente bajan
el infierno que me prometieron
no es tu ausencia
es esa especie de cosa
que tu memoria no alcanza.
Me encantaría escupirte
a la cara
que ahora alquilo el piso
a una estudiante de Malta
que me odia más que otras
mucho mejor que nada
que bajo a por sus apuntes
y le preparo el café
mientras me “mata”
que se deja meter doce
o los que hagan falta
que le digo que la quiero
y se lo traga.
Me gustaría despedirme
con un simple “hasta mañana”
y que mañana no exista
para que te des cuenta
que la vida son dos días
aunque la hicieran en siete.
Que aunque sigo bajando pisos
y el infierno me merece
no es tu ausencia la que quema
es otra cosa más rara
y que en plena bajada
sin tu permiso
me he visto dos cuentos
y que me quedan dos
y se acaba.
Me gustaría que supieras
que aunque monto en ascensores
que únicamente bajan
el infierno que me prometieron
no es tu ausencia
es tu recuerdo
y que te echo de menos
y que no hay estudiantes
de Malta
ni nada de eso
y aunque pienses que eres nada
no eres eso
eres todo
antes de que digas basta.
Y que la tecla del 7
se ha quedado enganchada.
que ya no te echo de menos
que menos mal
que ya no te echo de algo
que ya no te echo de nada
que nada es nada
y tú eres eso.
Me gustaría que pensaras
que aunque monto en ascensores
que únicamente bajan
el infierno que me prometieron
no es tu ausencia
es esa especie de cosa
que tu memoria no alcanza.
Me encantaría escupirte
a la cara
que ahora alquilo el piso
a una estudiante de Malta
que me odia más que otras
mucho mejor que nada
que bajo a por sus apuntes
y le preparo el café
mientras me “mata”
que se deja meter doce
o los que hagan falta
que le digo que la quiero
y se lo traga.
Me gustaría despedirme
con un simple “hasta mañana”
y que mañana no exista
para que te des cuenta
que la vida son dos días
aunque la hicieran en siete.
Que aunque sigo bajando pisos
y el infierno me merece
no es tu ausencia la que quema
es otra cosa más rara
y que en plena bajada
sin tu permiso
me he visto dos cuentos
y que me quedan dos
y se acaba.
Me gustaría que supieras
que aunque monto en ascensores
que únicamente bajan
el infierno que me prometieron
no es tu ausencia
es tu recuerdo
y que te echo de menos
y que no hay estudiantes
de Malta
ni nada de eso
y aunque pienses que eres nada
no eres eso
eres todo
antes de que digas basta.
Y que la tecla del 7
se ha quedado enganchada.
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