domingo, 25 de diciembre de 2016

Fata Morgana

A la horrible Majestad de Negro Manto
los girasoles de Kiefer mi ofrenda.
Al censor de la tristeza mi experiencia
y a la indiferencia de los santos desamparo.

Al hundimiento del sol en la llanura
los sobornos de la luna suplicando
carestías de sentidos en la arena
La Trinidad Santísima del Fango.

Anochece y en la hoguera cruje marzo
crepitando en las sienes un presagio
a través de los espejos una muerte
con mi rostro soliloquio del finado.






viernes, 16 de diciembre de 2016

Ahora ya es tarde

Ahora ya es tarde. Quisimos
tocar con las pobres manos
el prodigio.
Ahora ya es tarde: sabemos.
(No supimos lo que hacíamos.)
Ya no hay caminos. Ya no hay
caminos. Ya no hay caminos.
Cuando nada se desea
todo se posee. (El círculo
se ha cerrado. Nos retiene,
sin remedio, en su recinto.)
Ángeles soberbios. Ángeles
ciegos. Ángeles malditos.
Ahora ya es tarde. Se apaga
el mundo recién nacido.
Ya no hay caminos. Ya no hay
caminos. Ya no hay caminos.
     
Cuando nada se desea
todo se posee. Miro
la llama. ¿Quién nos mandó
tocar su centro encendido?
Al fuego se le posee
con los ojos. (Ni sus hijos
pueden tocarlo.) Ya no hay
caminos. Ya no hay caminos.
Sabemos. El terso sueño
se ha roto. Ya no hay caminos.
Desamparados tendemos
puentes de espíritu a espíritu.
También el cuerpo quería
romper su lastre infinito.
Las almas a su través
se buscaban. Se han hundido
para siempre. No se encuentran
las almas. Ya se ha cumplido
lo fatal. Sabemos. Ángeles
ciegos. Ángeles malditos.
Las almas se han marchitado
sobre los cuerpos marchitos.
Ya no hay caminos. Ya no hay
caminos. Ya no hay caminos.
     
Cuando nada se desea
todo se posee. El fino
vidrio de la paz se rompe
deseando. (Como el río,
sólo se para y descansa
cuando deja de ser río.)
Prisa por llegar. Candentes
avideces. Rojo vino
en el que los vencedores
se igualan a los vencidos.
Oh, cuánta desolación.
Qué caída en el vacío.
Oigo al otoño ventoso
tañer su cuerno amarillo.
Aroma de oro dorando
aroma de tierra. Piso
la tierra. Miro la tierra
hermosa...

Torno a lo mío:
cuando nada se desea
todo se posee. (El círculo
se ha cerrado.) Todo en torno
es lo mismo y no es lo mismo.
Se han borrado para siempre
caminos, muchos caminos.
     
Y estamos solos. De pronto
nada parece tranquilo.
Nuestra voz suena a voz de otros
que jamás han existido.
Y se cierra todo. Y todo
dejando de ser sencillo.
Ángeles soberbios. Ángeles
ciegos. Ángeles malditos.
Y no hay caminos. Y no hay
caminos. Y no hay caminos.



José Hierro




lunes, 12 de diciembre de 2016

Reto del colador

Entrar a un bazar chino
y pedir un chino.

Música para hacer el amor

Música de sala de espera.


Metamentira

Una mentira repetida muchas veces
es una mentira muy gorda.

Sueño ácido

Soñar que te ha tocado la lotería,
despertar y que sea cierto,
volverte a dormir y que sea falso…
Despertar empapado.

Fe de erratas (*Nuca libre)

A pie de informe,
sin quererlo,
el médico de urgencias me sentenció
en contundente serendipia:
“Nunca libre”

Maldiciones comunes

Y me suelta:
- Eres más inútil que una bolsa de farmacia.
Rectifico:
- Sangre de perro en tus piernas.




sábado, 3 de diciembre de 2016

Morir a la valenciana

¿Y qué es la palmera
sino un estallido?
Morir a la valenciana.
Morir con el corazón aplastado
sobre una ciudad que palpita.
Morir con la nariz pegada
a los adoquines románicos.
Sentir la Edad Media
quebrándose en tu esqueleto.
Y observar las caras de agua
surgiendo de las fachadas,
flotando en la serenata
de tu último delirio.

¿Y qué es la palmera
sino un estallido?
Morir a la valenciana.
Morir como muere la pólvora.
Dejando marca, haciendo ruido.
En un reventar de oros,
azahares y grillos.
Morir con las ganas
de alargar tu sombra
y alimentar la leyenda
hasta el penar de los siglos.
Morir a un paso de atravesar el cielo.
A un paso de la flor natural
todos juglares muertos.