miércoles, 19 de abril de 2017

Espectro A

¿Y ahora qué?
Arrebatado.
La sombra
de lo que fue mi sombra.
La grieta
de lo que fue mi cima.
Un techo sin agujeros.
Un paraguas sin memoria.
El destino
en una bandeja de plata
vacía.


¿Y ahora qué?
Asma.
Eugenesia nazi
sin escuchar a Hans.
Estornudar el alma
y toser una verdad.
La decisión más difícil
acabó siendo la mala.
El futuro llega tarde
servido sobre las ascuas
de un pretérito final
tan simple…


¿Y ahora qué?
Culpa.
Descarnarme.
Desolar.
Los restos de mis restos
a tus pies en una orilla
escupidos al azar
por el Mar de Lorna Wing
ya no te harán cosquillas.
"El quinto dedo"
se encargará de hacerlas.
Antes de que me dé la vuelta.


¿Y ahora qué?
Ahora nada ya.
Ahora nada.
Ahora.
A.






viernes, 24 de marzo de 2017

lunes, 27 de febrero de 2017

Redoble final


Guinea Pig
Último aviso: No volveré a ser el mismo.
La escayola tornó amarillo.
Las hadas, moscas.
Valencia en Gotham.
Último aviso.



Gotham, Valencia
Aquí la lluvia
es una botella de champán
recién abierta
sin nada que celebrar
a punto de caer al suelo.
Una explosión de murciégalos
reinando la ciudad de las cenizas.
La he respirado, la he bebido
y ahora la escupo.
No por ser un asesino
se es peor persona.
No por ser persona
se es mejor ser vivo.
“Hasta aquí llegó el agua”
por toda la ciudad reza.
Y hasta aquí mi paciencia.
Gotham, Valencia.



Eskenazi
El demonio tomó su cuerpo
y adoptó un apellido judío
con terminación antisemita.
Recorrí  sus entrañas.
Del cielo de Madrid
a la luna de Valencia.
Bailé su agua turbia
y reventó el firmamento.
Dormí la siesta de los cobardes.
Soñé que viajaba
a través del aguacero.
De Madrid al cielo
y de Valencia a la luna.
Un ángel caído
que cae demasiado cerca
desgarrado entre sus garras.
Desperté esposado a un guante
con una copa de cava
y entre fuegos de artificio
y la luna en llamaradas
brindé por el asesino.



Se llamaba Terry Lee
Me llevan detenido.
Me arrinconan en un sótano.
Cuelga del techo una bombilla.
Parpadea entre las moscas.
La humedad nos envuelve.
Las paredes gotean.
Un hálito irrespirable.
El sudor constante.
Puñetazo en la mesa.
Preguntas, preguntas, preguntas…
Bolígrafos por todas partes.
Dos fotografías, un guante.
Un mapa de Madrid. Valdemorillo.
Travesía de los coches.
Un trozo de piel de serpiente.
Una bofetada.
Y preguntas. Y más preguntas…
Un dossier titulado Eskenazi.
No recuerdo nada.
¡NO CONSIGO RECORDARLA!
Sólo recuerdo su nombre.
  -  ¿Cómo se llamaba?
  - Se llamaba Terry Lee.



Led Er Est (La lluvia y memoria)
Una sombra cruza el puente
bajo la eterna cascada.
La que se ahoga aún nada.
La acción de las gotas
humaniza las estatuas.
Un reguero de óxido hace
que las gárgolas sangren.
Un coche para
en un semáforo en verde.
Suena música en la radio.
Una mezcla siniestra
de tormenta y de pasado
de pasado atormentado
de homicidio voluntario
huyendo de la memoria
en perfecta ceremonia
con el cielo de Valencia, derramado.



Lady Lazarus
Todo sobre mí
lo sabía mejor que yo.
Sus rasgos eran de una extraña raza exótica.
Se llamaba Terry Lee
y se apostó la vida
a que conseguiría matarme
antes de San José.
Y antes del 19
conseguí reducir
a cenizas su cadáver.

He vuelto.
Salí vivo.

Y sin embargo se mueve.



La destrucción
A mi lado, sin tregua, el Demonio se agita,
flotando como un aire impalpable.
Lo trago y noto cómo abrasa mis pulmones,
llenándolos de un deseo culpable e infinito.

Ch.B
 




lunes, 23 de enero de 2017

viernes, 20 de enero de 2017

El fluido nácar

Dormir sin soñar.
Despertar con sueño.

He robado una paradoja y no sé qué hacer con ella.

Querer hacerlo.
Hacerlo sin ganas.

Les habla el sujeto control de la humanidad entera.

Mirar a la nada.
Pensando en todo.

Juro estallar  la campana de cristal de Silvia Plath.

Un mal chiste.
Bien envejecido.

Moriría por morir como Tommy Cooper mañana.

Te he robado una paradoja, a ver si la encuentras.
Está en un fondo muy negro, escrita con el polvo del nácar
y la sangre de Thalia Zedek.

Me la quedo.
No te enfades.

En ocho años jamás te he robado nada.

Ni medio puto latido.







martes, 10 de enero de 2017

Primavera muerta

Soñé que ya era abril
y sonaba “Everybody’s talkin”
en la radio.
Era un amanecer radiante,
de esos bellos trasluces
con ácaros pulverizando el aire.
Soñé una casa de campo
sin espejos.
Yo estaba en una cama
y me noté tan delgado…
Soñé como se sueñan los sueños,
algo difuminado.
Un ventanal abierto,
la rama de un árbol rozando mi frente.
Y seguía sonando “Everybody’s talkin”
en la radio.

Soñé un pajarillo posado
sobre el paisaje de un cuadro
en un trazo perfecto
de la naturaleza en lo inerte.
Soñé que ya era abril
y había vomitado
toda la bilis negra acumulada de marzo.
Y de todas esas gentes.
Y por todos esos ratos.
Ese pasado viscoso
con todas sus horas muertas.
El alma fuera del cuerpo.
Un merecido descanso.

Soñé que ya era feliz
y todo había terminado.
De fondo, la radio seguía sonando
en ese dulce rumor
como si fuera un regalo.