viernes, 17 de octubre de 2014

Crónica negra

Yo pensaba hablar
del vacío legal de tu corazón.
Pensaba contar algunas historias
sobre adictos y traficantes
poniéndome las cosas difíciles
entre tejidos y arterias
en medio de una reyerta
antes de una redada.
En esa crónica negra
en que somos reincidentes.


Yo pensaba catalogarnos
como “Reincidentes de Fe
en la Nada.”


Yo pensaba contar
algunas cosas
antes que se me olvidaran.
Antes que quedaran
dejadas de la mano
de algún historiador mal informado.
De alguna mala fuente,
como esas
en que manan las semanas
de una sola tacada.


Yo pensaba y pensaba...


Yo pensaba encontrarte
alguna de las veces
de las cien mil que te imaginaba
esperándome en mi portal
cuando yo volvía a casa.


Yo pensaba que dejaríamos constancia
de nosotros en común.


No merece la pena.
La pena es demasiado grande.
Es más grande que toda mi voluntad.
Abarca tanto que no descarto
tropezarme con ella
en otras cien vidas más.



No me quieres.


Yo pensaba que...


Da igual.







 

jueves, 16 de octubre de 2014

A un palmo de nada (A un palmo de perderlo todo)

La primera vez
fue en un 11 de Septiembre
y aunque no éramos almas gemelas
la premonición del derrumbe
nunca dejó de crujir
dentro de nuestras cabezas.
Y un relato de nosotros
presagió tormentas,
teléfonos apagados,
hoteles sin salida
y puntos suspensivos
borrados de una agenda.
A veces dormí en su cama
y sobre ella, en el techo
se abría una morbosa grieta
que nos dejaba sin habla.
El sexo, la muerte y la distancia
fueron nuestras mejores bazas.
El único sobresaliente.


Y son años repitiendo curso.
-Deberías cambiar de carrera.
(Las “buenas gentes” me espetan)
A consejos sabios, necias respuestas:
-¿Y si mi vocación es ella?
-Es una vocación sin salida.
-La escalera de incendios
y sin ninguna prisa.


Velas que nunca encendimos
hoy se rebelan.
Una bañera llena de chocolate.
Un paragüas rosa, un licor de manzana,
madera, mucha madera
y una bola de acero
tan negra como su casco
tan dura como su cabeza
mientras llovía a mares
y no importaba mojarse
todos los palmos del cuerpo.


A ella le gusta “pincharme”
evocando mis pecados
y me llama “bobo”
por acercarme a su lado
y no evitar el pinchazo.
“Como en los erizos.”
Pero un palmo es demasiado lejos
si siempre se acerca el mismo.


Ahora sé
que la flor natural que no se marchita
no dura más de cinco años,
está liofilizada
y reside dentro
de una urna de cristal.
Empiezo a arder
y no va a venir nadie.
Sin erizo no hay dilema.
Entonces imagino
un extintor de incendios.
Cristales que se rompen
y humo por todas partes.


Un palmo es demasiado.
Yo quería escribir una canción

y todo ha quedado en relato.









Como en los erizos

“Como los erizos, ya sabéis, los hombres un día sintieron su frío. Y quisieron compartirlo.
Entonces inventaron el amor. El resultado fue, ya sabéis, como en los erizos.
¿Qué queda de las alegrías y penas del amor cuando éste desaparece? Nada, o peor que nada;
queda el recuerdo de un olvido. Y menos mal cuando no lo punza la sombra de aquellas espinas;
de aquellas espinas, ya sabéis.
Las siguientes páginas son el recuerdo de un olvido.”



Luis Cernuda (Donde habite el olvido)








 
Dilema del erizo

Para defenderse del frío invernal, los erizos decidieron juntarse los unos a los otros para calentarse con su propio calor animal, pero, al acercarse, se pincharon y entonces se alejaron nuevamente; al alejarse, tuvieron de nuevo frío y se volvieron a acercar para calentarse, pero se pincharon nuevamente y, una vez más, se alejaron, buscando alternativas para protegerse del frío y de los pinchazos.
Todo esto hasta que, después de varios intentos, los erizos encontraron la distancia adecuada que les permitía no pincharse, sino calentarse, es decir, protegerse al mismo tiempo del frío y de los pinchazos.”



Arthur Schopenhauer

jueves, 11 de septiembre de 2014

Holmes in reverse

- Salí de trabajar tarde.
  Caminaba por la Gran Vía
  y me crucé con un hombre en bicicleta.
  Vestía de sport, llevaba una media melena
  e iba bien repeinado, hacia atrás.
  Su cara me pareció tan familiar
  que no sé si era un vecino
  o algún famoso que no ubico.
- ¿Pero vives en un barrio pijo?

Un fin de año solo en casa

Pero estrenar camiseta interior
como vestirse de gala.

Increíble

- No me creo
  que no te creas
  que no te crea.
- No me creas.
- No te creo.

Adverbio de mente

Dementemente.