viernes, 9 de agosto de 2013

Estoy cansado

Unas veces
es el mundo que no me pertenece
y otras, siento
que yo no pertenezco al mundo.
Algo se alimenta con mi hambre,
las lágrimas se desbordan de mi tiempo.
Y estoy cansado,
sí, estoy cansado.

Rostros fríos en la calle,
estatuas heladas, de aire
pasan por delante
a la vez que pasa el suelo
por mis zapatos y el tedio...
Estoy cansado,
sí, estoy cansado.

Hasta aquí, basta.
¿Por qué me he quedado tan solo?
¿Por qué todo lo que viene
se marcha?

Nadie sabe nada, de repente.
Así que empiezo de nuevo
con una sonrisa en mi cara
ocultando este vacío
que me hace transparente.
Y estoy cansado,
estoy cansado.

A veces es necesario parar.
De vez en cuando me pregunto:
¿Por qué me he quedado tan solo?
¿Por qué todo lo que viene se va?




Phil Ochs. (I'm tired)



martes, 6 de agosto de 2013

Todo o nada

Un visillo roto, un golpe en la pared
toda la tristeza que una vida puede contener.
Entre todo o nada, no elegimos nada
y ahora la apatía ha ganado sola la batalla.
Se acuesta a mi lado, ni una mirada breve
juro que no haré ni un esfuerzo más
y sin embargo se mueve...
y sin embargo se mueve...

Hacer el idiota por no enloquecer
y luego hacerse el loco por no cometer otra idiotez.
Hoy miré en el metro las caras de la gente
y todas me decían que esta vez no iba a ser diferente.
Como un árbol marchito que hace días no bebe
así mismo ahora me siento yo
y sin embargo se mueve...
y sin embargo se mueve...

No aceptando nada, hoy lo soporto todo
es difícil avanzar cuando estás hasta el cuello de lodo.
Llegas del trabajo y buscas algo que decir
sólo una pregunta: ¿Pero qué quieres, qué quieres de mí?
El que algo recibe, siempre algo debe
nuestra deuda ya se puede cancelar
y sin embargo se mueve...
y sin embargo se mueve...

Hay algo en sus labios, me mira y no se atreve
yo ya no puedo hacer ni un esfuerzo más
y sin embargo se mueve...
y sin embargo se mueve... 




Nacho Vegas. (Homenaje musicado al cine de Mike Leigh.)


jueves, 25 de julio de 2013

El peor momento del año

Ese momento
ahorcará el resto de mis días
porque un pedazo de mi sombra
se quedó enganchada
en la esquina de tu calle.
Trece de junio, el universo y 2013
y todo
se interrumpió en un sueño
cuando el ruido de una persiana
quebró el silencio de las doce.
Yo levanté la cabeza
en esa tonta inercia de buscarte
por muy claro que tuviera
que no iba a volver a verte
(más claro que la certeza
que no existen los fantasmas
que no hay retorno al pasado
ni versos desencajados
ni más cielos en cólera.)
Al bajar la mirada
ahí estabas,
sujetando una bicicleta
caminando hacia mí,
atravesando la noche.
Yo aspiré tan hondo
que el aire se quedó sin oxígeno
y el destino sin respuesta.
Sólo pudimos mirarnos
y en aquel momento tan triste
nuestras sombras se rozaron.
Yo acuchillé al destino
sin esconder el cadáver
huyendo de una señal,
un atisbo insoportable;
con las ganas que tenía yo de hablarte..
Todos los días paso
recordando aquella noche
imaginando encontrarte
y maldiciendo a los astros.
Trece de junio, el universo y la suerte.
Allí, por fortuna
el peor momento del año
fue el mejor de todos los tiempos
(de los últimos tiempos
y de los próximos años.)





 

martes, 23 de julio de 2013

Vecina borracha

Ascensor ocupado por mudanza,
historia de una escalera
y una frase en la tiniebla:
-No habrá sal para los malvados
(El silogismo del día)
Y al séptimo peldaño encontré sus ojos
en mi 33 cumpleaños o 34...
- Me llamo Teresa y si me doy prisa
llegaré antes de y media.
-¿A dónde?
-A donde tú quieras.
Me quedé pensando...
-Son y media- dijo ella
-Ya está claro, es y media.
-¿A tu lado o en el mío?
Y así fue como maté
a un pájaro en dos tiros.
-Antes de que se acabe el azúcar
ya nos habremos tocado.
-¿Al timbre o en otro lado?
-Un poco más hacia abajo...
-¿Ahí?- y me soltó una patada
en todas las partes duras...
-Me tiendes una alfombra
para llegar hasta ti, llena de arrugas
para que en el camino me tropiece.
-Eres gracioso..
-Qué va, sólo me lo hago.
-¿Tú solo?
-Después de tanto soñar
esas manchas de humedad
que mi sábana no cubre...
-¿Y tampoco se hace cargo
el seguro del hogar?
-Tú y yo haremos buenas migas extremeñas...
-¿Los domingos de cuaresma?
-Con todas las consecuencias...
Y después de algunos miércoles de ceniza
a timbrazo limpio, volviendo a deshoras...
las arenas movedizas
se tragaron a las plantas carnívoras
y lo que empezó siendo
un secreto a voces
acabó en una mentira a gritos.
-¿Quieres soltar de una vez
lo que creo que estás a punto de callarte?
Siempre tuvo la tensión un poco alta,
como el ego.
-A mí no me hagas chantaje..
-¡No me miente ni Dios!
-Conseguirás que me largue...
-¡Haz lo que quieras!
-Gracias, eso iba a hacer
-¡Que te jodan! ¡que ya estorbas!
-Cómprate un arma que te extinga
-¡Cómpramela tú, payaso!
-Para lo poco que vales
cuestas demasiado.
-¡No quiero saber nada de nadie!
-Pues ya puedes empezar por mí
Y de su boca salió mierda
y de mi boca FIN.

viernes, 28 de junio de 2013

The highwayman (El asaltante)


Primera Parte

I
El viento era un torrente de oscuridad 

entre los racheados árboles,
la luna, un galeón fantasmagórico 

zarandeado en mares nubosos,
la carretera, una cinta de luz lunar 

sobre el páramo púrpura,
y el asaltante venía cabalgando...
cabalgando... cabalgando...
el asaltante llegó cabalgando 

hasta la vieja puerta de la posada.

II
Llevaba sobre la frente un bicornio francés,

una lazada de encaje bajo el mentón,
un abrigo de terciopelo granate 

y calzones de gamuza canela,
todo ajustado sin arruga alguna

¡las botas altas hasta el muslo!
Y cabalgaba con un rutilar de joyas,
la culata de su pistola, un rutilar
la empuñadura de su estoque,
un rutilar, bajo el ciejo enjoyado.

III
Sobre los adoquines chacoloteó 

y resonó en el oscuro patio de la posada,
y repiqueteó con su fusta en los postigos

pero todo estaba cerrado y trancado.
Silbó una melodía hacia la ventana
a quien debería estar ahí esperando:
a la hija de ojos negros del dueño,
Bess, la hija del dueño,
trenzaba un nudo de amor rojo oscuro 

en su largo y negro cabello.

IV
Y en el oscuro y viejo patio de la posada 

un portillo del establo chirrió
donde Tim el guadarnés escuchaba 

con su rostro blanco y afilado.
Sus ojos eran pozos de locura, 

su pelo como heno mohoso,
él amaba a la hija del dueño,
a la hija de labios rojos del dueño,
y mudo como un perro escuchaba 

y oyó al ladrón decir:

V
“Un beso, maja mía, corazón, 

ando tras un trofeo esta noche
pero estaré de vuelta con el oro amarillo 

antes de la luz del alba.
Sabes, andan pisándome los talones sin descanso, 

me persiguen todo el día, si recorrieran mis pasos...
entonces espérame a la luz de la luna,
vela por mí a la luz de la luna,
vendré a por ti bajo la luz de la luna, 

aunque el Infierno bloquee el camino.”

VI
Él se elevó sobre los estribos, 

apenas podía alcanzar la mano de ella,
¡pero ella soltó el cabello sobre el marco de la ventana!
La cara de él ardía como una antorcha
cuando la negra cascada de perfume 

se deslizaba sobre su pecho
y besó sus ondas a la luz de la luna.
(¡Oh, dulces, negras ondas a la luz de la luna!)
Entonces tiró de las riendas a la luz de la luna,
y se marchó galopando hacia el poniente. 

 Segunda Parte
  
I
Él no llegó a la aurora, no llegó al mediodía
y al rojizo atardecer, antes del nacimiento lunar,
cuando la carretera era una cinta gitana, 

serpenteando el páramo púrpura,
una compañía de casacas rojas venía cabalgando...
cabalgando... cabalgando...
los hombres del rey Jorge llegaron cabalgando,
hasta la vieja puerta de la posada.

II
No dijeron una palabra al dueño

aunque sí bebieron de su cerveza,
y amordazaron a su hija y la ataron 

a la pata de su estrecha cama,
dos de ellos se arrodillaron 

junto al marco de su ventana,
¡con mosquetes a su lado!
Había muerte en cada ventana
e infierno en una ventana oscura
para que Bess pudiera ver, a través de su marco, 

la carretera que el recorrería.

III
Ellos la habían atado en posición firme, 

entre risitas y bromas;
al lado de ella habían sujetado un mosquete 

¡con el cañón bajo su pecho!
“Ahora, ¡vela cuidadosamente!” y la besaron.
Ella oyó al muerto decir:
“Búscame a la luz de la luna;
vela por mí a la luz de la luna;
¡vendré a ti bajo la luz de la luna, 

aunque el Infierno bloquee el camino!”

IV
Ella retorció las manos a su espalda; 

¡pero todos los nudos estaban bien firmes!
Contorsionó las manos 

hasta que sus dedos no estuvieron húmedos 
de sudor o sangre
Se estiraban y tensaban en la oscuridad

y las horas se arrastraban como años,
hasta que entonces, al filo de la medianoche,
exactamente, al filo de la medianoche,
¡la punta de un dedo lo tocó! 

¡Al menos el gatillo era suyo!

V
La punta de un dedo lo tocó 

¡ya no se esforzó por el resto!
En vela, ella se mantuvo firme 

con el cañón bajo su pecho,
no se arriesgaría a que la oyeran, 

no se esforzaría otra vez
porque la carretera estaba al descubierto 

bajo la luz de la luna,
despejada y al descubierto bajo la luz de la luna
y la sangre de sus venas a la luz de la luna 

latía con fuerza por refrenar su amor.

VI
¡Troc-troc; troc-troc! ¿Lo habrán oído? 

Los cascos del caballo sonando claramente
troc-troc; troc-troc, ¿a lo lejos? 

¿Estarán sordos que no le han oído?
Por la cinta de luz bajo la luna, 

sobre la cima de la colina,
¡el salteador venía cabalgando,
cabalgando, cabalgando!
¡Los casacas rojas miraron sus fusiles! 

Ella se mantuvo, firme y en silencio!

VII
¡Troc-troc, en el helado silencio! 

¡Troc-troc, en la resplandeciente noche!
¡Él se acercaba más y más! 

¡La cara de ella era como una luz!
Los ojos de ella se ensancharon por un instante
tomó aire profundamente una última vez,
y movió el dedo a la luz de la luna,
su mosquete hizo añicos la luz de la luna,
destrozó su pecho a la luz de la luna y le avisó a él... 

con su muerte.

VIII
Él se volvió, espoleó hacia el poniente 

¡no sabía quien estaba inclinada, 
con su cabeza sobre el mosquete, 
empapada con su propia sangre roja!
No hasta que al alba lo oyó

-su cara se puso gris al oírlo-
como Bess, la hija del dueño,
la hija de ojos negros del dueño,
había velado por su amor a la luz de luna 

y allí había muerto en la oscuridad.

IX
¡Retornó, espoleando como un loco, 

gritando una maldición al aire,
con la blanca carretera humeando tras de sí 

y su estoque blandiendo en alto!
Rojo sangre eran sus espuelas 

bajo el mediodía brillante;
rojo vino, su abrigo de terciopelo,
cuando lo mataron de un tiro en el camino,
abatido como un perro en el camino,
y yace sobre su sangre en el camino 

con la lazada de encaje en su garganta.

X
Y aún hoy, dicen, de una noche de invierno, 

cuando el viento está en los árboles,
cuando la luna es un galeón fantasmagórico 

zarandeado en mares nubosos,
cuando la carretera es un cinta de luz lunar 

sobre el páramo púrpura,
un salteador llega cabalgando...
cabalgando... cabalgando...
un salteador llega cabalgando 

hasta la vieja puerta de la posada.

XI
Sobre los adoquines chacolotea 

y resuena en el oscuro patio de la posada,
y repiquetea con su fusta en los postigos 

pero todo está cerrado y trancado.
Silba una melodía hacia la ventana 

a quien debería estar ahí esperando
sólo a la hija de ojos negros del dueño,
Bess, la hija del dueño,
trenzando un nudo de amor rojo oscuro 

en su largo y negro cabello.



Alfred Noyes






miércoles, 26 de junio de 2013

Sentinas de sentimientos

Me fumo un cigarro,
esperando verlos ir
uno a uno
de la mano.
Los vi nacer en la ilusión
y crecer en la amargura,
ahora mueren con mi obra
escapando de mi sombra,
resbalando en su textura
de latidos y penumbra.

Se marcharán,
se marcharán al mar
en cenizas de deseo
por la borda de un buque fantasma
y alimentarán al océano
de lágrimas
y a los peces de escamas.
Y hallarás
lo que quede de ellos
bajo una roca escarpada
con cicatrices de lava
que aún arderá bajo el agua.
(La mediocridad latente
del vacío existencial
que se estremece
en mis entrañas.)

O en un atisbo siniestro
que el viento
traiga un aroma,
los podrás encontrar
en una fosa común
de difuntos sentimientos
y derrotas.
Difuntos y eternos,
poemas que fueron mi vida
ahora sólo son recuerdos.
Hasta siempre
y hasta nunca.
Hasta el énfasis del eco. 





viernes, 14 de junio de 2013

Dádivas a un loco

Tus estrepitosas "hazañas"
que alteraban a la mayoría
a mí me hacían sonreír.
Tus locuras endiabladas,
tu desprecio por el orden,
tus manías persecutorias
hacia ti,
tus públicas fechorías,
tus ardides para el robo de un papel,
tus controvertidas frases,
tus hiperbólicas risas,
tu provocación continua,
tu tridimensional firma,
tu maravillosa sonrisa...

¡Qué años más bellos!
y qué podrido está todo aquello.
Ahora el loco soy yo.
Tú me evitas.
Sácame los ojos, te lo ruego
¡pero habla!
Descerebrado y obsesivo
sólo por intentar buscar
la explicación
de porqué me evitas
y evitarás
hasta el trazo de tus huellas
a mi tumba.