martes, 22 de enero de 2013

La piedad peligrosa

Jugué a ceros y me quedé sin blanca.
La chica era una bromista
y me dejó una nota
en la habitación:
“Mejor muerto que pobre.”
Y otra frase retumbó en mi cabeza:
“La tierra nunca se va a mover para ti.”
Y arrugando el papel
me prometí mover el mundo
hasta volver a ella.
Mientras se instala a un lado de la mesa
percibo un pliegue nervioso
en la comisura de sus labios.
Acaba sentada frente a mí.
Lleva un vestido largo, color fucsia.
Ya han pasado unos años...
Me clava la mirada y ríe a carcajadas:
“¿Es efecto del vino
o es que estoy de buen humor?”
El director de la azucarera
la observa contrariado,
ella suelta su brazo
y me presenta en términos elogiosos
intentando burlarse de mí
para burlar el peligro.
Se acerca, se sienta a mi lado.
Resisto la tentación de rozar sus hombros.
Una vanidad casi infantil.
Los criados traen unos platos
para mí conocidos.
Caviar delicioso y helado,
faisán y sin cesar esos vinos
que aguzan voluptuosamente los sentidos.
“¡Aquí es donde quería llegar!” pienso.
Me sonríe tan cómplice...
- Bebe a mi salud antes de perder tu dinero
La agarro de la cintura...
- La tierra nunca se va a mover para mí
pero esta noche con tus caderas
haré que el mundo se dé la vuelta.

lunes, 14 de enero de 2013

Golden

Pasaron los días
después de que el tiempo se fuera
y el viento siguió soplando
con rachas fuertes.
Sentado en la repisa de la ventana
bebía una Bulldog
madera húmeda
terapia malsana
pocas ganas de verbena...
¿Estrellar la botella
o estrellarme con ella?
La vida es un teatro de pueblo
y Golden no es una camarera.

Pasarán las semanas,
el tiempo volverá para marcharse,
el mundo se habrá terminado
y el viento seguirá soplando
con rachas fuertes.
Caminaré hacia mi casa
pensando en mezclar
zyprexas y koalas
en la repisa de alguna ventana.
Y como siempre
Golden me salvará
en la puerta de la Guiness
invitándome a entrar
sin acordarse de que paso por allí
todas las noches.

Golden,
no me importa que no me recuerdes.
Prefiero que no lo hagas.
Recibo tu atención durante un rato.
Declino tu invitación.
Interpreto mi papel de cansado.
Nos despedimos siempre por vez primera.
Nos damos las buenas noches
como si fuera la única noche.
La mayor parte del día acaba en la basura.
El resto acaba aquí.








sábado, 15 de diciembre de 2012

La vida es como una muela

La vida es como una muela
Primero ni se piensa en ella
Uno se contenta con masticar
Y de repente se empieza a picar
Y aunque duela, uno se aferra
Y la tratamos y los problemas
Y para que ya nunca duela,
Hay que arrancarla, La vida. 




Boris Vian

sábado, 1 de diciembre de 2012

Sueños a domicilio

Una vez me contaron
que hay una técnica hawaiana
para transmitir
el amor a distancia.
Los chinos lo llaman “el chorrazo.”
Me pregunto si será
como ver en la retina de un muerto
el rostro de su asesino.
Palpar los surcos de la almohada.
Recordar lo que me dijo.
Retroceder despertando
y amanecer boca abajo
atado de pies y manos.
Mi cama me ha secuestrado.
Mi cama pide un rescate.
Le encanta lo que le traigo.
Leed la letra pequeña
y entenderéis de qué hablo.


A”lguien
que no quería verme mucho
probó con la magia.
Pero el truco
de hacerme desaparecer
me hizo aparecer en un coche.
Yo que iba directo al desguace
y al final de cada noche
X” se empeña en llevarme a casa.
Gracias pero no.”
Hasta que un día fue “Gracias.”
Sus manos frías, la luna azul...
el vaho de su boca en el parabrisas...
Aquel instante
lo hubiera firmado Larra.
De aquí en adelante
ya veremos si lo firmo yo...
Ni en mis más remotas fantasías
hubiera imaginado
lo que me preguntó.
Yo miré hacia abajo
con una timidez criminal.
Ella cambió de tema
y lo místico trascendió a lo absurdo
y lo absurdo a lo vulgar.
Le faltó poco para decirme
que se estaba cagando.
Y yo le conté la historia
de un asesinato
en la misma esquina
donde habíamos parado.
En la misma en donde me soltó.
Dos besos.
Ni uno más.
Ni uno menos.
Tan correctos que el primero
quedó torpe y descolocado
y el segundo coordinado.
Como deben ser dos besos
entre dos extraños.


Y al llegar a casa
prisionero de mi cama
sueño con todos los viajes
que me quedan por hacer
hasta esa esquina
y con todos los atentados
que me esperan
a la vuelta de la misma.
“El sentimiento
es un defecto químico
de los perdedores.”
Elemental, querido Holmes.
Prometo ser un buen copiloto
y no enamorarme.
Voy a hacer turismo emocional
hasta que el sueño aguante.
Tal vez me falte algún verano
pero me sobran primaveras.
Todavía no he conocido a nadie
que se haya ganado mi fidelidad.
Hacedme un favor:
No paguéis el rescate.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Cosas que pasan

Y la vio pasar
vio su vida y dijo:
No ha estado mal
pero no tan bien
como esperaba”
¿Tú que esperabas?

Y se vio querer
y se vio caer
y en los letreros
él leía:
Cosas que pasan.
Todo se pasa.

El amor es un truco tan malo
que hace reír
a los viejos del barrio.
El amor es un truco malo
y la magia y yo
no nos llevamos bien.

Y las vio pasar
y las vio reír.
Todas sus novias
iban descalzas
y él ya no puede andar
o es que no quiere.

El amor es un truco tan malo
que hace reír
a los viejos del barrio.
El amor es un truco malo
y la magia y yo
no nos llevamos bien.

El amor es un truco tan malo
que hace reír
a los viejos del barrio.
El amor es un truco malo
y esto no es la chistera.




Julio de la Rosa

Mago 

domingo, 25 de noviembre de 2012

Aquelarre

Escuchar el océano
el ruido del agua
contra las rocas
mandar a tomar viento
a las preguntas
y a freír espárragos
al tiempo
beber una infusión fría
encender una vela
vencer al miedo
estar a solas
pensar que nuestra vida
es demasiado nuestra
que nosotros somos
demasiado ya
que nada es mucho
para tanto
y que tanto
debería ser suficiente.

Sí.
Eso o pegarnos un tiro
en vez
de hacernos pajas mentales
en la penumbra
sentados sobre una roca.

Y el viento vuelve
trayendo un olor
a espárragos fritos
y me pregunto la hora.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Mucho más allá

¿Y si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?

¿Y qué?
¿Y qué me das a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué, a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida.
Pues esto es la vida,
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados, este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir:
"¿es que soy yo? ¿verdad que sí?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?".

Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues esto es lo que hacemos.
Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza.




Alejandra Pizarnik