lunes, 14 de enero de 2013

Golden

Pasaron los días
después de que el tiempo se fuera
y el viento siguió soplando
con rachas fuertes.
Sentado en la repisa de la ventana
bebía una Bulldog
madera húmeda
terapia malsana
pocas ganas de verbena...
¿Estrellar la botella
o estrellarme con ella?
La vida es un teatro de pueblo
y Golden no es una camarera.

Pasarán las semanas,
el tiempo volverá para marcharse,
el mundo se habrá terminado
y el viento seguirá soplando
con rachas fuertes.
Caminaré hacia mi casa
pensando en mezclar
zyprexas y koalas
en la repisa de alguna ventana.
Y como siempre
Golden me salvará
en la puerta de la Guiness
invitándome a entrar
sin acordarse de que paso por allí
todas las noches.

Golden,
no me importa que no me recuerdes.
Prefiero que no lo hagas.
Recibo tu atención durante un rato.
Declino tu invitación.
Interpreto mi papel de cansado.
Nos despedimos siempre por vez primera.
Nos damos las buenas noches
como si fuera la única noche.
La mayor parte del día acaba en la basura.
El resto acaba aquí.

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