lunes, 9 de enero de 2023

La última vez que alguien me dijo te quiero

No lo recuerdo.
Probablemente fue un lunes nublado
de un mes de invierno.
Pájaros en la cabeza
revoloteando
impacientes por un sol.
De esos soles que te estallan
mientras pagas en un bar
la cuenta de todos los soles
que te dejaron a oscuras
y que ya no volverán.

No consigo recordarlo.
Estaría trabajando, quizás lo leí
en una pantalla.
No le di importancia.
Un te quiero más, un te quiero menos…

Ahora que lo pienso,
es más triste de lo que pensaba.










martes, 29 de noviembre de 2022

Polillas

Anoche dejé abierta la ventana,
y la luz de la lámpara colgante atrajo
a decenas, y decenas, de mariposas negras.


Esta mañana he tenido que recoger

sus restos de las losas del suelo; luego,
los he arrojado por la ventana,
y entonces, por un momento, me pareció
que las polillas volvían a la vida,
que empezaban, otra vez, a volar…

Pero no.



David González






jueves, 27 de octubre de 2022

Día 1 después de Greta

Amaneció nublado.
Una suave brisa recorriendo la grieta.
Jazz de fondo, curativo
pero oscuro.

El cielo, todavía borracho
escurriendo la resaca. Gota a gota.
Desganado.

Ropa blanca, ya doblada
apilada en el espejo
tumbado sobre la cama,
boca abajo.

Sólo faltan los créditos.







martes, 27 de septiembre de 2022

Si abriera tus manos y encontrara
Detrás del rostro el árbol del terror
Seguramente me pondría a silbar

Búscame donde los gatos y las hadas
En la lenta llanura de los arrepentidos
Estoy sentado esperando a mi doble

Si abriera tus manos y encontrara
El claro río de la infancia
Pero los verdugos ya no viajan



Roberto Bolaño







miércoles, 14 de septiembre de 2022

Tan patético como fantasma

Antes de que me echaran a patadas
yo pensaba.
Al final de la infinita barra oscura.
Tan patético como fantasma.

Antes de explotar el vaso
entre las manos.
Manazas de un espíritu vulgar que se desangra.
Yo tenía las cosas claras:

Sé muy bien lo que puedo hacer y lo que no.
Casi todo es que no. Y sin embargo
hay una ligera posibilidad
de que esta noche ella duerma en mi cama.

Antes de la nube y los cristales, yo soñaba
con su cuerpo descendiendo hasta mi cama.
Adentrándose en las sábanas despacio.
Tan patético como fantasma.
Como el espectro idiota de un policía a caballo
en los márgenes del cielo de la inopia, yo soñaba...
Con sus ojos en mis ojos
y sus manos en su espalda.

No pasa nada.
Hace tiempo que ya todo dejó de pasar.
Será una pequeña cuesta abajo. 
El comienzo de un suave descenso en picado.









miércoles, 17 de agosto de 2022

Taller de escritura

Ningún gran escritor
fue a un taller de escritura.
¿Acaso queda alguien que aún no sepa
que en los talleres trucan la avería?


Esta metáfora está mal colocada,
el guión entorpece a las comillas
y la rima asonante en la que acabas
suelta humo en la vocal al arrastrarse.
Yo te lo corrijo pero esto es un desastre.
¿Cuando dices “yo te amo”
no suena demasiado claro?


Ningún gran escritor
fue a un taller de escritura.
No vayáis.
Es una estafa.
Hay sectas donde escriben más bonito.
Y sobre todo,
si pensáis ligar allí
llevaos el bocadillo 
y las cartas.







lunes, 4 de julio de 2022

Poeta nuevo bajo el sol

Estos textos hablan de una insatisfacción plena.”

- Así comenzó el discurso el poeta,

hablando por primera vez de su obra.-

¿Hay que defender acaso algo?” - continuó -

Creo, sinceramente, que en la mayoría de poemas

sueno demasiado afectado. Algunas voces expertas ya lo manifiestan.

Sin embargo, nunca he querido rectificar eso.

Soy honesto en esa aparente sobreactuación.

Más bien diría que los poemas son honestos respecto a mí.

¿Demasiado trillado? Sí, demasiado,

que la obra te posea, te elija y te retrate...

y no hay otra manera de explicarlo.

¿Qué quiero decir con eso? Muy sencillo: Cuando los escribo

estoy exactamente en ese pico de afectación. ¿Casual? Pero real.

Ni más, ni menos, y por eso, en el extremo está la virtud.

¿Nos entendemos?

Que no el virtuosismo. Pero sí el sismo, y el fracaso

o la muerte o el dolor o simplemente un amor.”

- Y continuó divagando sobre el miedo, la verdad o tantas cosas

que nos hacen vulnerables cuando hablamos -

A mí, la mayoría de la poesía no me gusta,

es demasiado personal, el género del onanista insatisfecho,

la viga que no se sostiene, la paja ajena en tu cara...

Grandes y celebrados autores que no me dicen nada,

y probablemente digan mucho

pero me aburren y hasta empalagan. Y es normal.

La poesía es como el olor corporal, te tiene que gustar demasiado

lo que esa persona transmite o supura o bien

te tiene que recordar mucho a ti...”

- Y varias veces se le fue el santo al cielo

y el santo volvió a por más

y del cielo a todas partes y además, empezaban los silencios

(gente pidiendo silencio)

Y con los nervios, llegaron demonios en forma de frases

hechas, pero mal hechas.

"Guerra avisada no mata borrachos" (demasiados en la sala)

Y se habló del triángulo dramático de Karpman, y de la importancia

de limpiar bien los mangos de las sartenes o de que antiguamente,

en Europa, los instrumentos musicales

se afinaban con los campanarios de las catedrales.

Y retomó el poeta la poesía, intentando ser un poco más cercano -

Creo que todos la tenemos a menudo ¿El qué?

Esa sensación de no quererte ir así a la cama ¿Cómo?

Lo sabéis, lo tenéis que saber. Esa sensación de que si te vas

así a la cama, sería como lanzarte de cabeza a un cubo de basura.

Y entonces lo descartas. Sí, descartas el final que te sentencia.

Esa noche te rebelas y te pones a escribir sin más, y a veces

sale algo que merece que te duela y te salvas

y cruzas al otro lado del puente.

¿De qué trata exactamente todo esto? Pues de nada realmente.

Y de todo más que nada si lo sientes. Es justo ese momento

en que agachas la cabeza confiado y abres el horno de gas

sin saber que llevaba horas encendido

y te pega un fogonazo en la cara. ¡Justo ahí! Y de repente, ¡estás vivo!

No es el fogonazo ni la cara. Es ese momento en que te quemas.

Eso o un beso. A la vez de complicado es muy sencillo.

La manera que tenemos de alejarnos y de volver como si fuéramos divinos.

O de cómo nuestro gato nos observa cuando hemos bebido demasiado.”