martes, 22 de octubre de 2019

Ruleta rusa

Nunca debí haber ido. 
Me lo jugué a la parada 
del primer metro que llegara, 
lanzando la apuesta al aire 
(por un amor, una bala) 
y así comenzó el desastre. 
  
¡Justo el 5! 
¡Justo el 5! 
¡Vaya instinto! 
¡Vaya instante! 
  
Dispuesto a cumplir mi parte, 
salí de la boca del metro 
para entrar en la del lobo. 
  
Una secuencia de cine 
hiperrealista, soberbia 
con un reparto terrible. 
Nunca debí haber jugado. 
Estaba triste, enfermo y borracho. 
Una escena costumbrista 
que a mitad de interpretarla 
ya deseas repetirla, 
que te mueres por que alguien 
grite “¡Corten!” de repente 
pero entonces notas algo 
en la palma de tu mano, 
son sus dedos  
recorriendo tu destino, 
acariciando el infarto; 
te da el cambio, fría, inmune, 
con un adiós de epitafio. 
Dos monedas de 20, 
es la vida  
(aunque ella venda muerte) 
y te vas arrebatado. 








miércoles, 25 de septiembre de 2019

Desear un ángel

Que baje de un rayo de luz 
y se cuele por un resquicio de la persiana. 
Que se me aparezca en mitad del pasillo 
y pose sus manos en mis hombros. 
Que se siente en la mesa de la cocina 
frente a mí 
y me deje hablar 
hasta que se me acabe la saliva. 
  

Que me sople el sudor de la frente 
y las gotas resbalen hasta la punta de mi nariz 
y desaparezcan ahí, como si fueran dudas. 
  

La verdad en la vida lo redime todo. 








jueves, 22 de agosto de 2019

Fumando

Me pasó como con tanta gente; 
se me cayó ceniza del cigarro, 
apresurada la cogí con estos dedos 
para que no quemase el tapete, 
y nada cogí 
  - algo frío grisáceo que ni quemaba ni era - 
Me pasó como con tanta gente. 




Gloria Fuertes 










viernes, 9 de agosto de 2019

Hiroshima y Nagasaki

Hoy hace un año de aquella noche. 
Aquel ocho del ocho del dieciocho 
en el que volviste a aparecer de entre los muertos 
dispuesta a regresarme a la vida 
con el único objetivo  
de volver a sentir el gusto 
de acabar otra vez conmigo. 

  
Hoy hace un año de aquella noche. 
Aquel ocho del ocho del dieciocho 
en el que rompiste a llorar ante mi asombro 
estallándolo todo 
como si fuera tan fácil... 
Y a mis ojos les llamaste Hiroshima y Nagasaki. 

  
Hoy hace justo un año de aquella noche 
y tengo miedo a coger un boli. 
Es la primera vez que siento  
que quiero matar con frases. 
Que si me pongo a escribir ahora 
voy a atravesar el papel 
y a llenar todo de sangre.