martes, 24 de julio de 2018

A tumba abierta

Anoche soñé contigo. 
Me llevabas en tu moto  
a una velocidad suicida. 
Querías hacerlo  
y yo quería que lo hicieras. 
Al fin, lucíamos bajo las estrellas  
y a estrellarnos iba la poesía.  

Anoche soñé contigo. 
Por una vez, en tu moto, 
atados bajo las estrellas. 
A la velocidad de los muertos 
contra toda la autopista. 
Y de repente... Despertar. 
La peor pesadilla. 






martes, 5 de junio de 2018

Gema

De lejos la observo, 
en mitad de la pista, 
ensimismada,  
con los pelos en la cara 
y su cabeza en el móvil. 
Queriendo matar a alguien 
o matándose por nadie. 
Y alrededor de ella 
baila la gente 
como si no molestara. 
La tía más acabada del after 
y ni siquiera bebe. 
Yo me pido otra 
a su salud y a mi muerte. 
La gente se acerca 
y ella se aleja 
en círculos raros 
sin apartar la mirada 
de lo que tanto la mata. 
Espera a su chica, 
tratando de hacerle 
creer que está viva. 
Ahí, en mitad de la nada, 
ensimismada. 
Inquieto la observo, 
y voy orbitando 
el rastro del ego 
que va dispersando 
con la cabeza gacha. 
Y llego hasta ella, 
sorteo su mochila, 
se aparta al instante 
sin levantar la vista 
y vuelvo a intentarlo 
alargo mi cuello, 
consigo estar dentro 
y leo “caliente”. 
La gente se mezcla 
y siguen bailando. 





domingo, 29 de abril de 2018

Maniobra de Heimlich para gatos

Te contaré una historia. 
Del último junio a este mayo 
he perdido 10 kilos 
y me han caído 100 años 
en los ojos y en la boca. 
Y todavía sonrío 
al apartar la mirada 
sin aceptar la derrota. 
El infierno fue un trabajo tras otro 
que fui apagando con mi cara. 
De centros comerciales  
a plazas de ciudades  
que plantan monumentos
y luego los abrasan.
Empecé un diario,  
se llamaba: “Días de resiliencia” 
pero las páginas ardían 
y yo no daba con la tecla. 
En la familia hubo tres muertes 
y una boda. 
No por ese orden 
y no, no es broma. 
Cada vez que me preguntaban 
si tenía novia, 
yo siempre respondía que no 
contigo en la cabeza. 
Pero esa es otra historia.