domingo, 29 de abril de 2018

Maniobra de Heimlich para gatos

Te contaré una historia. 
Del último junio a este mayo 
he perdido 10 kilos 
y me han caído 100 años 
en los ojos y en la boca. 
Y todavía sonrío 
al apartar la mirada 
sin aceptar la derrota. 
El infierno fue un trabajo tras otro 
que fui apagando con mi cara. 
De centros comerciales  
a plazas de ciudades  
que plantan monumentos
y luego los abrasan.
Empecé un diario,  
se llamaba: “Días de resiliencia” 
pero las páginas ardían 
y yo no daba con la tecla. 
En la familia hubo tres muertes 
y una boda. 
No por ese orden 
y no, no es broma. 
Cada vez que me preguntaban 
si tenía novia, 
yo siempre respondía que no 
contigo en la cabeza. 
Pero esa es otra historia. 








jueves, 8 de marzo de 2018

Demolición

Al fin se consumó, después 
de tantas perfecciones tan equívocas, 
de tanta precaución y cálculo, probando  
que nada fuera inútil, ni lo nimio,  
ni los más delicados pulimentos: 
al fin se consumó lo improyectado 
por la mano, al revés de la materia. 
La mano reconoce que otra mano  
más poderosa hay sobre ella 
otro proyecto inverso, otra escultura  
abierta al desgarrón que nos genera,  
el ojo reventado de la forma,  
el descoyuntamiento crucifixo 
el boquete sediento de la luz  
manando los destrozos  
de una extraña alegría  
en una soledad severa. 



Cintio Vitier






lunes, 19 de febrero de 2018

Símil inverosímil

La puerta de la guardería infantil, 
lacada en blanco, reluciente, 
con ornamentos dorados 
y pomo de plata. 
La misma del puticlub de lujo 
a tres calles de distancia. 

Dilema de mierda

Segunda cita. 
Esta vez desemboca en su casa. 
Hay velas, incienso y birra. 
Vas al baño, 
abres la tapa del váter 
y te encuentras un regalo envenenado 
de importantes dimensiones. 
Tiras de la cadena ocho veces. 
Imposible, desesperas. 
Ya tardas más de la cuenta. 
Ajena a tu mala suerte 
ella escucha el combate 
de una guerra que no es tuya. 
¿Decirle la verdad y ser un miserable 
o ser caballeroso y parecer repugnante? 
Da igual lo que hagas. 
Todo se ha ido a la mierda. 





lunes, 29 de enero de 2018

Reino

Tu mirada afilada, 
el diamante por pulir que no se deja. 
Tu corazón, una roca de lava. 
Y a lo lejos, 
la luna, de despedida, 
ese mármol, 
sarcófago aguardando en el cielo. 
Y las estrellas, 
todos nuestros sueños esparcidos, 
explotados en castillos y palmeras. 
Y tus labios, 
el verso suelto de mi antología. 







martes, 5 de diciembre de 2017

Madrugadas XII

Y recorrer al niño
que quiso parecerse
al hombre que no ha sido.

Y cada noche verle
llorar en los rincones.

Y cada noche oírle
decir que lo sabía.




Fernando Valverde