"Y los últimos lazos
que me unían
a la vida
quedaron desgarrados
y en pedazos
volaron
por los aires"
jueves, 3 de marzo de 2011
jueves, 6 de enero de 2011
De “pé” a “pá” (Entre nosotros)
Mientras en esta fiesta
se cuela la muerte
pasando inadvertida
y hacemos tiempo
para que se sirva
a su antojo
y todos me felicitan
por ser tan discreto
te contaré
que confundido
y sin confundir
estoy tan verde
que podrías plantarme
en el desierto
y no me secaría
hasta el fin de los días...
Ese deje ingenuo
que me hace sobrevivir
de forma tan torpe.
Esa forma de estorbar
cuando uno no sabe qué quiere.
Dejarse caer sin saber dónde.
Levantarse sin saber cómo.
Y continuar sin saber porqué.
De “pé” a “pá”
te lo estoy explicando
(y que esto quede entre nosotros)
Y proseguí: “No quiero molestarte”
después de mucho insistir
A lo que tú, soltaste:
“Pero qué pesado, no me molestas”
Y cerré un paréntesis
donde acababan mis ganas de morir
para abrir otro
donde empezaba
mi miedo a perderte.
(Y esto empezó a ser
más normal... de lo normal.
Tan normal... como otras veces
pero más)
...
Disfrutando de esta velada
estrechando manos
y soportando besos.
Las cosas espesas,
del chocolate ni hablamos.
Mientras nadie se entera de nada
y todos se sirven de todo
te explicaré
frente a un calendario
las veces que te he matado
y si alguna coincidió
en tu cumpleaños
qué más da
si al fin y al cabo
no te importa que sea malo
ni demasiado feliz
y bien podrías plantarme
aquí mismo
que me quedaría tan tieso
como un vegetal.
Ese consuelo que queda
al sentirse repudiado,
de que todos los pecados
sean más leves
por la pena.
Y con sorna, acabes por decir:
“¿Ahora quieres ir al cielo?”
No, sólo quiero largarme de aquí.
De “pé” a “pá”
te lo estoy explicando
(y que esto quede entre nosotros)
Y ya perdida del todo
cerraré el paréntesis de antes
para abrir el de siempre.
Ése que adormece.
Como un trámite corriente.
Invitada, con derecho,
a este ático fantasma.
Lleno de amigos y caras.
Y tú una más.. o una menos..
¿es que aún quieres saberlo?
Me hubiera gustado estar contigo
pero de repente, no estabas.
Así pues, disfrutemos de lo que queda
de noche.
Y del último baile.
¡Yo tomaré un “Presidente número dos”!
¡Y cogeré la primera botella para variar
un poco más la realidad!
¡Y brindaremos con “Bortsch”!
Dejaré el discurso por la mitad
todos lo agradecerán
y aplaudirán,
aplaudirán a rabiar.
No habrá niños,
será perfecto.
Será...
De “pé” a “pá”
(Lo que tú y yo sabemos)
se cuela la muerte
pasando inadvertida
y hacemos tiempo
para que se sirva
a su antojo
y todos me felicitan
por ser tan discreto
te contaré
que confundido
y sin confundir
estoy tan verde
que podrías plantarme
en el desierto
y no me secaría
hasta el fin de los días...
Ese deje ingenuo
que me hace sobrevivir
de forma tan torpe.
Esa forma de estorbar
cuando uno no sabe qué quiere.
Dejarse caer sin saber dónde.
Levantarse sin saber cómo.
Y continuar sin saber porqué.
De “pé” a “pá”
te lo estoy explicando
(y que esto quede entre nosotros)
Y proseguí: “No quiero molestarte”
después de mucho insistir
A lo que tú, soltaste:
“Pero qué pesado, no me molestas”
Y cerré un paréntesis
donde acababan mis ganas de morir
para abrir otro
donde empezaba
mi miedo a perderte.
(Y esto empezó a ser
más normal... de lo normal.
Tan normal... como otras veces
pero más)
...
Disfrutando de esta velada
estrechando manos
y soportando besos.
Las cosas espesas,
del chocolate ni hablamos.
Mientras nadie se entera de nada
y todos se sirven de todo
te explicaré
frente a un calendario
las veces que te he matado
y si alguna coincidió
en tu cumpleaños
qué más da
si al fin y al cabo
no te importa que sea malo
ni demasiado feliz
y bien podrías plantarme
aquí mismo
que me quedaría tan tieso
como un vegetal.
Ese consuelo que queda
al sentirse repudiado,
de que todos los pecados
sean más leves
por la pena.
Y con sorna, acabes por decir:
“¿Ahora quieres ir al cielo?”
No, sólo quiero largarme de aquí.
De “pé” a “pá”
te lo estoy explicando
(y que esto quede entre nosotros)
Y ya perdida del todo
cerraré el paréntesis de antes
para abrir el de siempre.
Ése que adormece.
Como un trámite corriente.
Invitada, con derecho,
a este ático fantasma.
Lleno de amigos y caras.
Y tú una más.. o una menos..
¿es que aún quieres saberlo?
Me hubiera gustado estar contigo
pero de repente, no estabas.
Así pues, disfrutemos de lo que queda
de noche.
Y del último baile.
¡Yo tomaré un “Presidente número dos”!
¡Y cogeré la primera botella para variar
un poco más la realidad!
¡Y brindaremos con “Bortsch”!
Dejaré el discurso por la mitad
todos lo agradecerán
y aplaudirán,
aplaudirán a rabiar.
No habrá niños,
será perfecto.
Será...
De “pé” a “pá”
(Lo que tú y yo sabemos)
martes, 28 de diciembre de 2010
Asco a las ocho
Masco rúcula
pensando que es tabaco.
Un desorden de ideas me atenaza
mientras escucho
vulgares historias de fantasmas
que no me llego a creer del todo.
Llegó la hora
intento parecer duro
pero me muerdo las uñas
y resoplo de agonía
mientras me cubro
y al final enciendo un cigarro
tras la estantería.
“Ojalá no estuviera aquí”
me repito.
Sólo ha pasado un minuto.
pensando que es tabaco.
Un desorden de ideas me atenaza
mientras escucho
vulgares historias de fantasmas
que no me llego a creer del todo.
Llegó la hora
intento parecer duro
pero me muerdo las uñas
y resoplo de agonía
mientras me cubro
y al final enciendo un cigarro
tras la estantería.
“Ojalá no estuviera aquí”
me repito.
Sólo ha pasado un minuto.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Proyecto de un beso
Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga
te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra
te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde
te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido
te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra
te mataré mañana cuando la luna salga,
y así desde aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación
te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida
te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas
te mataré mañana cuando la luna salga
te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.
Leopoldo María Panero
y el primer somormujo me diga su palabra
te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga
te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra
te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde
te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido
te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra
te mataré mañana cuando la luna salga,
y así desde aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación
te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida
te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas
te mataré mañana cuando la luna salga
te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.
Leopoldo María Panero
jueves, 18 de noviembre de 2010
La última plaga (Antes de ti)
Tantas verdades
ya empezaban a sonar peor que las mentiras.
Y las elipsis
Y los silencios
Dejaron de parecer sinceros
para sonar groseros
entre tanta nada
en medio de nosotros.
¿Has besado alguna vez a un muerto?
Yo sí.
Fue en la última plaga
(Antes de ti)
Cuando parecía que resurgía de mis cenizas
como Cracovia renaciendo cual ave fénix.
Y yo ya no sé
ni cuanto bien
ni cuanto mal
nos hicimos
pero a día de hoy
la diferencia entre bastante y suficiente
no me importa demasiado.
¿Sueles mentir?
No es necesario que digas la verdad.
Un malentendido me bastó
para entenderlo todo.
¿Y has besado alguna vez los labios de un muerto?
Yo sí.
Fue en la última plaga.
(Antes de ti)
Poco antes de conocerte, tan cerca,
a punto de morderle pero sin apenas llegarle a rozar.
Tanta indiferencia
empezó a dejar de tener gracia.
Y los reproches
Y las excusas
Empezaron a aflorar
para sonar patéticos
entre tanta mierda
en medio de los dos.
Y de las veces que te tragaba la tierra
y las tantas que me llevaban los demonios.
¿Has besado alguna vez a un muerto?
Yo sí.
Fue en la última plaga.
(Antes de ti)
¿Nunca has sentido haber metido los morros donde no debías?
Me quedé como una estatua.
La de un general alemán mandando retirar las tropas.
Después de haberle lanzado medio jardín zen a la cara.
(Ella no movió ni un labio)
Sí, ya sé
que no te calé muy hondo
pero tampoco ahondé demasiado.
Sin embargo tú
tuviste algún buen detalle conmigo
(entre muchos malos)
Nos quisimos querer tan poco
que al final no nos cogimos ni “cariño”
(“Entre comillas dolerá menos” pensé)
Desde que ya no me odias...
Tal vez con el tiempo.
Tal vez.
¿Has besado alguna vez los labios de un muerto?
Dicen que es como una despedida.
Pero tarde.
ya empezaban a sonar peor que las mentiras.
Y las elipsis
Y los silencios
Dejaron de parecer sinceros
para sonar groseros
entre tanta nada
en medio de nosotros.
¿Has besado alguna vez a un muerto?
Yo sí.
Fue en la última plaga
(Antes de ti)
Cuando parecía que resurgía de mis cenizas
como Cracovia renaciendo cual ave fénix.
Y yo ya no sé
ni cuanto bien
ni cuanto mal
nos hicimos
pero a día de hoy
la diferencia entre bastante y suficiente
no me importa demasiado.
¿Sueles mentir?
No es necesario que digas la verdad.
Un malentendido me bastó
para entenderlo todo.
¿Y has besado alguna vez los labios de un muerto?
Yo sí.
Fue en la última plaga.
(Antes de ti)
Poco antes de conocerte, tan cerca,
a punto de morderle pero sin apenas llegarle a rozar.
Tanta indiferencia
empezó a dejar de tener gracia.
Y los reproches
Y las excusas
Empezaron a aflorar
para sonar patéticos
entre tanta mierda
en medio de los dos.
Y de las veces que te tragaba la tierra
y las tantas que me llevaban los demonios.
¿Has besado alguna vez a un muerto?
Yo sí.
Fue en la última plaga.
(Antes de ti)
¿Nunca has sentido haber metido los morros donde no debías?
Me quedé como una estatua.
La de un general alemán mandando retirar las tropas.
Después de haberle lanzado medio jardín zen a la cara.
(Ella no movió ni un labio)
Sí, ya sé
que no te calé muy hondo
pero tampoco ahondé demasiado.
Sin embargo tú
tuviste algún buen detalle conmigo
(entre muchos malos)
Nos quisimos querer tan poco
que al final no nos cogimos ni “cariño”
(“Entre comillas dolerá menos” pensé)
Desde que ya no me odias...
Tal vez con el tiempo.
Tal vez.
¿Has besado alguna vez los labios de un muerto?
Dicen que es como una despedida.
Pero tarde.
martes, 26 de octubre de 2010
Game Off
Se propuso darle muerte esa misma noche
resuelto ya el misterio
pero con un montón de dudas
buscó unas monedas en el bolsillo derecho
se contuvo a la primera
pero la segunda
no fue la definitiva.
Alguien reía detrás:
“Habrá más oportunidades”
El estruendo de la tragaperras
concediendo el gran premio
le sobresaltó
cayéndosele las monedas
al suelo.
Intentaba burlar al destino
mientras el destino se burlaba de él.
No estaba en su papel.
Nunca lo estuvo del todo.
Una vez más
no hubo rival a su cobardía.
resuelto ya el misterio
pero con un montón de dudas
buscó unas monedas en el bolsillo derecho
se contuvo a la primera
pero la segunda
no fue la definitiva.
Alguien reía detrás:
“Habrá más oportunidades”
El estruendo de la tragaperras
concediendo el gran premio
le sobresaltó
cayéndosele las monedas
al suelo.
Intentaba burlar al destino
mientras el destino se burlaba de él.
No estaba en su papel.
Nunca lo estuvo del todo.
Una vez más
no hubo rival a su cobardía.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Cansancio
Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara vana en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidefalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y líbido y oficio
recansadísimo
de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintitos perversitos
y de las ideítas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio
remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento
y al silencio
Oliverio Girondo
y recontradicciones
y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara vana en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidefalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y líbido y oficio
recansadísimo
de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintitos perversitos
y de las ideítas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio
remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento
y al silencio
Oliverio Girondo
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