El rostro
pesaroso de la virgen
intentando explicarle
al carpintero
la mediación divina
en el desaguisado,
resultaba
- sin duda -
mucho más convincente
que tus lágrimas.
Karmelo C. Iribarren
El rostro
pesaroso de la virgen
intentando explicarle
al carpintero
la mediación divina
en el desaguisado,
resultaba
- sin duda -
mucho más convincente
que tus lágrimas.
Karmelo C. Iribarren
De los últimos lamentos
a los primeros auxilios.
Sueño, asco y brujería.
Y todos los sentimientos
como escombros al cielo
en pájaros de cemento
cayendo en las cabecitas.
De los primeros pesares
a los últimos delirios.
Asco, sueño y brujería.
Y todas las sensaciones
como soldados heridos
buscando un lugar a salvo
para dejarse la vida.
De los primeros suspiros
a la última sonrisa.
Asco, sueño y brujería.
Y la vida que nos queda
esparcida por la cama.
El vino que se derrama
como un amor imposible.
De la última esperanza
a la primera elegía.
Sueño, asco y brujería.
El odio que se amortigua
detrás de nuestra mirada.
Como dos amantes sin vino,
sin cama y sin madrugada.
¿La vida?
Detrás, el voraz incendio.
Delante, un profundo
mar.
Y no sabes nadar.
Paseo por un barrio desconocido,
las calles tan limpias no dicen nada,
con los años, la ciudad ha enmudecido,
las farolas velan a los vivos
en un ámbar de sueño eterno.
De repente, se oyen voces a lo lejos,
de lo alto de un edificio,
el último estertor de una fiesta acabada.
Escena bucólica de madrugada.
Dos chicas en blanco y negro
a través del ventanal de un ático.
Una intenta vomitar dos veces,
veo como repite el gesto,
la otra se ríe y un piano suena de fondo.
Busco un lugar donde cerrar el capítulo.
Ya no hay humo en los cafés
ni se escucha la radio en la barra.
Ya no hay perros deambulando por las calles
pero las calles son aún más tristes si cabe.
Pasa un taxi a toda prisa
y el móvil me avisa que mañana llueve.
Todos los coches parecen iguales.
El cielo es un fondo de pantalla
y las estrellas agujeros plateados
por heridas de bala.
En todos los bares te atiende la misma persona.
Los sobres de azúcar ahora dicen
que el amor no existe.
Me he hecho mayor
y todo a mi alrededor se muere.