sábado, 1 de diciembre de 2012

Sueños a domicilio

Una vez me contaron
que hay una técnica hawaiana
para transmitir
el amor a distancia.
Los chinos lo llaman “el chorrazo.”
Me pregunto si será
como ver en la retina de un muerto
el rostro de su asesino.
Palpar los surcos de la almohada.
Recordar lo que me dijo.
Retroceder despertando
y amanecer boca abajo
atado de pies y manos.
Mi cama me ha secuestrado.
Mi cama pide un rescate.
Le encanta lo que le traigo.
Leed la letra pequeña
y entenderéis de qué hablo.


“A”lguien
que no quería verme mucho
probó con la magia.
Pero el truco
de hacerme desaparecer
me hizo aparecer en un coche.
Yo que iba directo al desguace
y al final de cada noche
“X” se empeña en llevarme a casa.
“Gracias pero no.”
Hasta que un día fue “Gracias.”
Sus manos frías, la luna azul...
el vaho de su boca en el parabrisas...
Aquel instante
lo hubiera firmado Larra.
De aquí en adelante
ya veremos si lo firmo yo...
Ni en mis más remotas fantasías
hubiera imaginado
lo que me preguntó.
Yo miré hacia abajo
con una timidez criminal.
Ella cambió de tema
y lo místico trascendió a lo absurdo
y lo absurdo a lo vulgar.
Le faltó poco para decirme
que se estaba cagando.
Y yo le conté la historia
de un asesinato
en la misma esquina
donde habíamos parado.
En la misma en donde me soltó.
Dos besos.
Ni uno más.
Ni uno menos.
Tan correctos que el primero
quedó torpe y descolocado
y el segundo coordinado.
Como deben ser dos besos
entre dos extraños.


Y al llegar a casa
prisionero de mi cama
sueño con todos los viajes
que me quedan por hacer
hasta esa esquina
y con todos los atentados
que me esperan
a la vuelta de la misma.
“El sentimiento
es un defecto químico
de los perdedores.”
Elemental, querido Holmes.
Prometo ser un buen copiloto
y no enamorarme.
Voy a hacer turismo emocional
hasta que el sueño aguante.
Tal vez me falte algún verano
pero me sobran primaveras.
Todavía no he conocido a nadie
que se haya ganado mi fidelidad.
Hacedme un favor:
No paguéis el rescate.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Cosas que pasan

Y la vio pasar
vio su vida y dijo:
“No ha estado mal
pero no tan bien
como esperaba”
¿Tú que esperabas?

Y se vio querer
y se vio caer
y en los letreros
él leía:
Cosas que pasan.
Todo se pasa.

El amor es un truco tan malo
que hace reír
a los viejos del barrio.
El amor es un truco malo
y la magia y yo
no nos llevamos bien.

Y las vio pasar
y las vio reír.
Todas sus novias
iban descalzas
y él ya no puede andar
o es que no quiere.

El amor es un truco tan malo
que hace reír
a los viejos del barrio.
El amor es un truco malo
y la magia y yo
no nos llevamos bien.

El amor es un truco tan malo
que hace reír
a los viejos del barrio.
El amor es un truco malo
y esto no es la chistera.




Julio de la Rosa

Mago 

domingo, 25 de noviembre de 2012

Aquelarre

Escuchar el océano
el ruido del agua
contra las rocas
mandar a tomar viento
a las preguntas
y a freír espárragos
al tiempo
beber una infusión fría
encender una vela
vencer al miedo
estar a solas
pensar que nuestra vida
es demasiado nuestra
que nosotros somos
demasiado ya
que nada es mucho
para tanto
y que tanto
debería ser suficiente.

Sí.
Eso o pegarnos un tiro
en vez
de hacernos pajas mentales
en la penumbra
sentados sobre una roca.

Y el viento vuelve
trayendo un olor
a espárragos fritos
y me pregunto la hora.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Mucho más allá

¿Y si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?

¿Y qué?
¿Y qué me das a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué, a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida.
Pues esto es la vida,
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados, este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir:
"¿es que soy yo? ¿verdad que sí?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?".

Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues esto es lo que hacemos.
Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza.




Alejandra Pizarnik

sábado, 20 de octubre de 2012

Uno de vosotros

Si me vigilas te darás cuenta.
Yo nunca fui nadie
sólo alguien en apariencia.
Me gusta observar
agarrar al vuelo
algunas palabras sabias
deconstruir frases hechas
hacerlas mías
y usarlas con gracia
en diálogos de manual
rompiendo las reglas
con el factor sorpresa
sin haber hablado de nada.
Aplauso rápido
e invitación a la fiesta.

Si observas mis movimientos
te darás cuenta.
Soy un espía del resto.
Un infiltrado social.
Capto gestos y los copio.
Los varío lo necesario
y me los quedo.
Echo mano en el instante
más certero
y los adorno
con alguna nimiedad.
Actúo de tal manera
que parezca mentira
que sea mentira de verdad.

El tiempo
pone a cada uno en su lugar.
Si alguna vez me descubren
me iré por las ramas del mundo.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

jueves, 13 de septiembre de 2012

Todo comenzó un sábado

Todo comenzó un sábado en su oficina
cuando se levantó a cerrar la puerta
con un “ya que nunca vienes a verme...”
y me propuso cenar con ella
para celebrar el aniversario
de nuestro último plazo fijo.
En no sé qué día de un mes del año dos mil algo.
Tal vez acabara en doce.
Tal vez fuera la última semana del mes de agosto.
Tal vez fuera...
que tal vez fueron...
demasiados talveces...


Bebió demasiado y se dejó hacer muy poco.
Ya había brindado por todas las cosas vivientes menos por uno
y entonces, me dejó helado:
“¡Ésta a tu salud!”
Sin darse cuenta que ya no quedaba más cola en el vaso.
Mal augurio.
“Ya no seremos hermanos de ketchup” dijo riendo.
Salimos buscando algo que nunca encontramos.
Caminamos en círculos durante un rato.
De repente quiso darme dos besos:
- Yo sigo todo recto hasta el final
- ¿De verdad no quieres que te acompañe? Tú sola, por la calle...
   A estas horas...
- Tranquilo, siempre llevo en el bolso uno de esos sprays
   por si el violador no me gusta.
Quise decir algo más
pero no había nada más que decir.


La cosa acabó un lunes de fondos perdidos,
ahorros retirados, libretas anuladas y plazos vencidos.
Cuando uno invierte en talveces y sólo recoge porqués...
el resultado no es otro que
una tarjeta de crédito partida en dos.
Cortada por unas tijeras
que aún daban vueltas a la mesa
como ella a su conciencia
en su última objeción:
“¿Realmente es cierto eso de que quieres morir joven
o sólo fue una excusa para no abrirte el plan de pensiones?”