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martes, 26 de mayo de 2020

Alaridos (La verdad está en el vino)

Sin más rumbo que un destello descendido 
a un cristal rayado entre mis manos 
donde asomo mi sentido perturbado 
al alcohol que me ha nublado hacia el abismo. 
(La verdad está en el vino) 
  
Y alaridos 
que en mis labios se mezclaron 
con el vicio 
se proclaman hoy ya libres 
en las páginas de un libro. 

Y descorcho la memoria 
y los recuerdos temidos 
se me estallan en la cara. 
(La verdad está en el vino) 
  
Y alaridos 
en mi mente 
manifiestan mi demencia igualmente 
en estallidos. 
  
Y una sucia luz 
que ahora me alumbra 
me define como un ser indefinido. 
(La verdad está en el vino) 
  
Y alaridos 
de las sombras que querían sumirme a ellas 
requiriendo mi presencia hace siglos, 
se sumergen en mi copa 
y por todas ya es sabido 
que mi ambición fue ser única y bella 
conviviendo decadente entre los vivos. 
  
Y abandono la bebida 
con la vida 
y me acerco a las sombras que se escapan 
y perdido entre alaridos... 
oigo una voz que reza: 
  
LA VERDAD ESTÁ EN EL VINO. 







miércoles, 27 de enero de 2016

Trizas

Esta celebración de vida
que mi vida no celebra.

Este querer aprenderla
sin aprender a quererla.

Este devaneo absurdo
de pensar en el futuro
sin argumento presente.

Esta costumbre de uno
de no acostumbrarse al mundo.

Este jurar que ya es tarde
y esperar a la mañana
y perjurar a la noche.

Esta persecución de nada
que siempre me deja huella.

Esta sonrisa encubierta.
Esta venda que me aprieta.

Este llanto contra el cielo
que no arranca una tormenta.

Esta prisa ilusionada.
Esta inútil despedida.

Este romperse en pedazos
para pegarse en añicos.

Este abismo fabricado
para atacar el vacío.


Este último desgarro.


Estos

lazos

hechos

trizas.













jueves, 8 de octubre de 2015

Pulsión de muerte

Un estanco en el Everest
y unas bonitas gafas para ver de dentro.

Y te irás por la tangente. Como siempre.
Hombre precavido vale poco
a tu lado.

Pero...
ya me puedes dar un beso que amenazo
con sacar mis apuntes de matemáticas entre glaciares
y hallarte antes del desayuno.

Y si tenemos sed...
con tus ojos derretiremos nieve.

Y si te vas por la tangente de la montaña
yo lanzaré mis apuntes por una grieta
y daré en tus coordenadas con mis huesos
y en el punto decisivo del ángulo correcto
te rescataré a tiempo.

Y alcanzaremos la cima juntos
hasta el último lazo de nuestra cordada rota.


Y la noche nos caerá encima de forma súbita.


Y la noche nos caerá encima de forma súbita.








viernes, 24 de julio de 2015

Inefable (De cero)

De cero.
Como si fuera de cero.
Cruzaremos el desierto
sin una gota de agua.
Cantaremos el “aromas”
menos gente y más personas.
Sacaremos pecho y franja
y con orgullo estaremos
donde podamos llevarla.
Los malos ratos pasados
jamás nos hundieron tanto.
Aquella tarde del Cádiz
nunca la olvidaremos.
Pero de cero volvimos
y de cero volveremos.


Sacaremos pecho,
luciremos franja,
y sufriremos
las temporadas que hagan falta.
No hay palabras para algo
que se lleva tan adentro,
que nos arranca la vida
y nos devuelve los sueños.
Ese instinto suicida
de querer seguir viviendo.
Algo que sin embargo
no cambiaremos por nada
y seguiremos siguiendo.


De cero.
Como si fuera de cero.
Sin nada.
Pero esta vez
con un poco más de rabia.
De cero
resurgiremos.





jueves, 18 de diciembre de 2014

Gente que desapareció un viernes

Aquella oficinista que sabía demasiado,
aquel fotógrafo de guerra,
aquel anciano que fue a por setas
o ese hombre que bajó a por tabaco.

Gente que desapareció un viernes.
Viernes de amenazas y temblores,
viernes helados, de tormentas en el campo,
viernes enterrados en un cráter
o esos viernes en que alguien
decidió cambiar de sangre.

Me gustaría desaparecer un viernes.
Un viernes muy soleado.
Un viernes de oficinistas a salvo,
de ancianos rehogando níscalos
o de padres de familia
que abandonan el tabaco.
Viernes de fotógrafos volviendo a casa
de una guerra que ha acabado.

Me gustaría desaparecer,
que fuera viernes,
que la gente me buscara.
La novia del fotógrafo,
la mujer de aquel hombre
que nunca bajó a por tabaco,
la nieta del anciano
que acabó rehogando níscalos.

Me gustaría desaparecer un viernes
¡y que todas las oficinistas del mundo
se muriesen por encontrarme!

lunes, 20 de octubre de 2014

Recopilatorio

Faltaron los acordes
y faltó la cordura.
Sobraron las flores
y las estrellas
y algunos soles
también estuvieron de más.

Demasiado texto
para tan poco ritmo.
Demasiada inspiración
sin intención.
El amor concebido
una y otra vez.
El amor abortado.

Faltaron las ganas
de ganar
y sobró el derrotismo.
Sobró un perdón
a medias.
Sobró dejar pasar
las cosas.

Demasiado yo.
Demasiado tú.
Nunca nosotros dos.

Sobraron los títulos,
los estribillos y las estrofas.
Sobraron las comas
y los puntos finales
que nunca acababan.
Y algunos besos
también sobraron.







domingo, 19 de octubre de 2014

Paisaje con linternas

Una foto que no existe:
Nuestra verdad omitida
acaba entrando en escena.
Todos los focos apuntan
que no quisimos hacerla.
Que la distancia era inmensa.
Que en un palmo estuvimos
a millones de latidos
de apretarnos hasta herirnos.
De viajar por el planeta,
de buscar alguna meta
y completarla unidos.
Es la foto que no existe
y en su lugar puede verse
un paisaje con linternas.


Ni siquiera un retrato
de nosotros ha quedado.
La historia que nos creímos.
La historia que nos montamos.
Ésa que era tan nuestra.
Esa historia se ha velado.
Y si ahora fijas la vista
en el punto que tú quieras.
En un punto suspensivo,
ya que te gustan tanto...
El del centro, por ejemplo,
o mejor, el de la izquierda
y me imaginas contigo...
En mi lugar podrás ver
un paisaje con linternas.









sábado, 18 de octubre de 2014

Los hechos ocurrieron

Un fin de año solo en casa
pero estrenar camiseta interior
como vestirse de gala.
Un poco de humor.
Un poco de muerte basta.
Y todos los días señalados
que te señalaban
te acababan resbalando.
Siempre te dio igual
que me pudriera solo
el día de mi cumpleaños.
Ni siquiera te acordabas.
Yo prefería olvidarlo.

Para ti
yo nunca tuve padre
ni hermano, ni hermana,
ni amigos, ni trabajo.
Para ti
nunca hubo un antes
ni un después
sólo hubo un Nadie.
Y llegados a este punto
todo deja de importar.
El tiempo se ha detenido.
Nunca volveré a un lugar
donde nadie me espera.
Hay demasiados lugares así.
El tuyo no es especial.


Y llegará el fin de año.
Uno más en esta casa.
No más solo que el pasado.
Pero me acordaré de ti
y estrenaré pijama
como quien viste de gala.
Un poco de humor.
Que tanta muerte ya cansa.


Deja de temblar. Ya no hay motivo.
Ya no quedan páginas donde escribirnos.
Nuestra historia acaba dibujada sobre el suelo
con un pedazo de tiza.



A la altura de nuestra mejor marca.







 

viernes, 17 de octubre de 2014

Crónica negra

Yo pensaba hablar
del vacío legal de tu corazón.
Pensaba contar algunas historias
sobre adictos y traficantes
poniéndome las cosas difíciles
entre tejidos y arterias
en medio de una reyerta
antes de una redada.
En esa crónica negra
en que somos reincidentes.


Yo pensaba catalogarnos
como “Reincidentes de Fe
en la Nada.”


Yo pensaba contar
algunas cosas
antes que se me olvidaran.
Antes que quedaran
dejadas de la mano
de algún historiador mal informado.
De alguna mala fuente,
como esas
en que manan las semanas
de una sola tacada.


Yo pensaba y pensaba...


Yo pensaba encontrarte
alguna de las veces
de las cien mil que te imaginaba
esperándome en mi portal
cuando yo volvía a casa.


Yo pensaba que dejaríamos constancia
de nosotros en común.


No merece la pena.
La pena es demasiado grande.
Es más grande que toda mi voluntad.
Abarca tanto que no descarto
tropezarme con ella
en otras cien vidas más.



No me quieres.


Yo pensaba que...


Da igual.







 

jueves, 16 de octubre de 2014

A un palmo de nada (A un palmo de perderlo todo)

La primera vez
fue en un 11 de Septiembre
y aunque no éramos almas gemelas
la premonición del derrumbe
nunca dejó de crujir
dentro de nuestras cabezas.
Y un relato de nosotros
presagió tormentas,
teléfonos apagados,
hoteles sin salida
y puntos suspensivos
borrados de una agenda.
A veces dormí en su cama
y sobre ella, en el techo
se abría una morbosa grieta
que nos dejaba sin habla.
El sexo, la muerte y la distancia
fueron nuestras mejores bazas.
El único sobresaliente.


Y son años repitiendo curso.
-Deberías cambiar de carrera.
(Las “buenas gentes” me espetan)
A consejos sabios, necias respuestas:
-¿Y si mi vocación es ella?
-Es una vocación sin salida.
-La escalera de incendios
y sin ninguna prisa.


Velas que nunca encendimos
hoy se rebelan.
Una bañera llena de chocolate.
Un paragüas rosa, un licor de manzana,
madera, mucha madera
y una bola de acero
tan negra como su casco
tan dura como su cabeza
mientras llovía a mares
y no importaba mojarse
todos los palmos del cuerpo.


A ella le gusta “pincharme”
evocando mis pecados
y me llama “bobo”
por acercarme a su lado
y no evitar el pinchazo.
“Como en los erizos.”
Pero un palmo es demasiado lejos
si siempre se acerca el mismo.


Ahora sé
que la flor natural que no se marchita
no dura más de cinco años,
está liofilizada
y reside dentro
de una urna de cristal.
Empiezo a arder
y no va a venir nadie.
Sin erizo no hay dilema.
Entonces imagino
un extintor de incendios.
Cristales que se rompen
y humo por todas partes.


Un palmo es demasiado.
Yo quería escribir una canción

y todo ha quedado en relato.









jueves, 24 de julio de 2014

Epílogo

Apagué mi último cigarro en la luna,
haciéndola desaparecer
y cientos de estrellas
cayeron al suelo
como lágrimas vivas
hasta perder la luz
y yo
me restregué los ojos
y sentí el final
de todas las dudas.

Alguien dijo una vez
que el futuro
estaba escrito en las estrellas.