miércoles, 25 de septiembre de 2019

Desear un ángel

Que baje de un rayo de luz 
y se cuele por un resquicio de la persiana. 
Que se me aparezca en mitad del pasillo 
y pose sus manos en mis hombros. 
Que se siente en la mesa de la cocina 
frente a mí 
y me deje hablar 
hasta que se me acabe la saliva. 
  

Que me sople el sudor de la frente 
y las gotas resbalen hasta la punta de mi nariz 
y desaparezcan ahí, como si fueran dudas. 
  

La verdad en la vida lo redime todo. 








jueves, 22 de agosto de 2019

Fumando

Me pasó como con tanta gente; 
se me cayó ceniza del cigarro, 
apresurada la cogí con estos dedos 
para que no quemase el tapete, 
y nada cogí 
  - algo frío grisáceo que ni quemaba ni era - 
Me pasó como con tanta gente. 




Gloria Fuertes 










viernes, 9 de agosto de 2019

Hiroshima y Nagasaki

Hoy hace un año de aquella noche. 
Aquel ocho del ocho del dieciocho 
en el que volviste a aparecer de entre los muertos 
dispuesta a regresarme a la vida 
con el único objetivo  
de volver a sentir el gusto 
de acabar otra vez conmigo. 

  
Hoy hace un año de aquella noche. 
Aquel ocho del ocho del dieciocho 
en el que rompiste a llorar ante mi asombro 
estallándolo todo 
como si fuera tan fácil... 
Y a mis ojos les llamaste Hiroshima y Nagasaki. 

  
Hoy hace justo un año de aquella noche 
y tengo miedo a coger un boli. 
Es la primera vez que siento  
que quiero matar con frases. 
Que si me pongo a escribir ahora 
voy a atravesar el papel 
y a llenar todo de sangre. 








domingo, 21 de julio de 2019

También hay un cielo para los perros

Voy de forma compulsiva a la pila del baño 
y bebo del grifo a sorbos pequeños. 
Como si fuera un perro. 
Meo de forma intermitente, 
a chorros cortos, a medias horas 
y a cuartos..  
Como si marcara el terreno imaginario  
entre la taza del báter 
y la del café con leche. 
Toso como si fuera un león griposo 
sonando a ladridos desesperados. 
Duermo a intervalos breves de tiempo, 
con un ojo abierto 
y otro cerrado.  
Soñando con comida y con tabaco. 
Merodeo a cuatro patas por el suelo, 
escucho tras la puerta de la entrada 
a otros animales racionales 
intentando entender lo que pasa 
y arranco a toser de forma traicionera 
y mis ladridos los espantan de mi casa. 
  

  
Meo como un perro, 
bebo como un perro, 
duermo como un perro, 
me desplazo como un perro 
y toso como si ladrara un perro. 
Sin embargo soy un gato,  
un gato acorralado sin saber qué hacer, 
con tanto miedo de acercarse a ti 
que hasta está dejando de fumar. 
  
  

Sí, soy un gato asustado 
un animal moribundo 
que no puede descansar 
que te piensa todo el rato 
como un perro
que no para de ladrar.